Iguala, Gro., noviembre 29 de 2008.
Cómo percibo mi docencia.
Profr. Gabriel:
Buenas Noches.
Mi participación con esta tarea es la siguiente:
En mi lugar de origen (Iguala, Gro.), desgraciadamente en la época en que yo terminaba mi educación secundaria en 1967, no existían escuelas de nivel superior más que el Centro Regional de Educación Normal (CREN) y una Escuela Superior de Agricultura, por lo tanto, los estudiantes no teníamos otra opción más que estudiar para maestros, aparte de que se carecía de recursos económicos para solventar otro tipo de profesión.
Siendo así como me inicie en la docencia a nivel básico (primaria) en el año de 1974, ejerciéndolo durante 14 años, durante los cuales realicé mis estudios de licenciatura en la especialidad de matemáticas.
Tuve que renunciar al nivel básico en 1986, porque ya tenía dos año laborando en el nivel medio superior y las horas que tenía no eran compatibles con mi plaza en educación primaria, durante este tiempo también realicé mis estudios en la maestría de matemática educativa en la Universidad Autónoma de Guerrero.
Con el tiempo le tomé amor a profesión, porque cuando me dieron mi primera plaza, me fui a laborar a la sierra de Guerrero, en donde no se cuenta con lo mínimo para subsistir y al convivir con las personas de la montaña y ver en que condiciones se encontraban, traté de ayudarlos gestionando apoyos ante el gobierno para ver que se tuvieran mejores condiciones de vida.
Todo esto me ha servido para ver que la profesión de docente es lo mejor, porque en las comunidades más recónditas, al maestro lo tratan con cariño porque recurren a él cuando tienen problemas y saben que contaran con un sabio consejo que les ayudará en parte para tratar de salir adelante.
Fue para mí un cambio importante, ya que me permitió comparar el trabajo docente en una comunidad y en la ciudad.
La convivencia con los jóvenes de este nivel es otro, porque los problemas que aquejan a un adolescente son diferentes a los de un niño.
Me siento satisfecho, porque me ha permitido ayudar a los adolescentes con problemas familiares, sociales, psicológicos, apoyándolos en la resolución de los mismos y a la vez, me siento halagado porque cuando llegó a encontrar algunos de ellos (ahora ya profesionistas), me saludan con alegría y respeto.
Un motivo de insatisfacción que tengo, es no lograr que todos los alumnos logren su objetivo, terminar su bachillerato, muchas veces por falta de recursos económicos.
Disfruto lo que hago y soy feliz de ser maestro.
martes, 26 de mayo de 2009
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